miércoles, 18 de marzo de 2009

VENDER EL ALMA AL DIABLO



El problema de la crisis es que existe demasiada gente que ha perdido su capacidad
de asombrarse ante el magno espectáculo que puede ofrecer cada día la existencia.
Lo preciado no es lo perdido en la bolsa o en el laberinto negro de los negocios inmobiliarios sino lo perdido con anterioridad. Y me temo que eso sea ya irrecuperable.
Cuando hace unos cuantos años la única condición que había que aceptar para ser rico era vender tu alma al diablo, fueron muchos los que consideraron que ganaban con el cambio.
Pero una minoría dijo que ese alma no estaba en venta, a medida que los otros muchos, creyéndose favorecidos por el cambio, comenzaron a vender espíritu, mente, ideas, principios y dignidad, todo incluido en un amplio paquete que hacía las delicias del diablo, que por entonces estaba haciendo sus mejores negocios.

Pero más allá de la metáfora está la realidad, siempre más cruel y presente, y conviene llamar a las cosas por su nombre. Veamos.
Observábamos unos años atrás que se miraba con gesto burlón a quien no había aún dado pelotazo alguno. La cigarra humillaba a la hormiga cada día. No contar con ganancias, a más negras mejor, ni saborear el caviar o montar en coches de gran cilindrada no era otra cosa que ser un paria del sistema.
Sólo había tiempo para las grandes cifras, los grandes negocios, los grandes banquetes, tirando de todo ese proceloso mundo, en primer lugar, representantes de la cosa pública y advenedizos de los asuntos privados. En realidad, nadie consideraba que nada pudiera invertirse. Pero se invirtió. Y con ese cambio de signo comenzaron los lamentos.

Y ahora nos encontramos en otra realidad. Una realidad distinta, tal vez más sensata. Será mucha la gente que sufrirá por esta crisis feroz y mucha la que se quedará sin empleo ni recursos. Es la cara más amarga de esta situación. Sin embargo, otras circunstancias mejorarán y la estulticia materialista dejará paso a un mundo más sosegado, honesto y espiritual. Pero claro, habrá mucha gente que habiendo vendido su alma y espíritu ya no puedan recuperarlo: no les queda ni un céntimo en el bolsillo para hacerlo.
Además, resulta que el diablo ha puesto por las nubes lo que compró a precio de saldo.

7 comentarios:

  1. Lo peor de todo es que quien vendió su alma al diablo tendrá ahora su escarmiento pero, indirectamente, también vendió el alma de muchos que tenía a su alrededor y ahora pagan las consecuencias de aquel depravado.

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  2. Greg, sin duda lo que comentas es lo que más rabia da. Gente, sin escrúpulos que nos han fastidiado a todos. Está muy bien que esos ahora hagan la travesía del desierto. Saludos.

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  3. José Antonio hablas en unos términos, a veces difíciles de entender, al menos para mi.
    Lo de vender el alma al diablo ¿qué es? hipotecarse hasta las cejas con la intención de comprar un piso y venderlo despues por el triple, puedo entenderlo. Pero la gente que teniendo un capital intentó moverlo y con ello ganar unos euros, no es malo, es más es la base de la economía que nos permite vivir como vivimos. Es la esencia del sistema que hace que tu y yo podamos dedicarno alo que nos dedicamos.

    El problema puede radicar en la ineptitud de los gobiernos que viéndolas venir han permitido que esto explote, por que si le meto mano antes puedo perder las elecciones.

    Un abrazo

    PD. ¿El sábado hay quedada cervecera verde?

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  4. Antonio, deduzco de tu comentario que me has entendido completamente, pero mantenemos puntos de vista divergentes.
    Han vendido su alma al diablo todo un cúmulo de egoistas que lejos buscar nuestro bienestar han buscado el suyo. Que existan muchas personas que hayan intentado mejorar su nivel de vida, ya lo digo en la entrada.
    Han pactado con el diablo un buen atajo de sinvergüenzas y, efectivamente, los gobiernos no han sabido controlar todo esto, comenzando por el que dirigía Bush.
    Lo del sábado lo hablamos mañana. Un abrazo.

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  5. Siempre he oído decir que uno, mas tarde o más temprano, paga por lo el mal que hace. También canta Jorge Drexler que "cada uno de lo que recibe, y luego recibe lo que da". Personalmente estoy convencido de que, por lo menos en esta vida, no es así.

    Habrá gente que expíe sus culpas y otros que se vayan de rositas. El problema de las crisis es que desgraciadamente pagan justos por pecadores.

    Sobre lo que decía Antonio en su comentario, a mí me parece estupendo ,siempre que no sea a costa de los demás, sea lícito y no vaya en contra de nuestra moral. A todos nos gustan las papas gordas y es que "la vida buena es cara, hay otras más baratas, pero ya no es vida".

    Un saludo

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  6. Hubo un momento en nuestra historia reciente, que observabas gente que estaba dispuesta a acumular sin importarles a quien hacer daño. Y como bien dices, Vacuit, esa opción podría ser legítima si no se hace mal a nadie, pero el problema es que se ha hecho mal a mucha gente, y eso es intolerable.
    Esperemos que este parón sirva para poner el contador a cero.
    Saludos.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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