domingo, 15 de marzo de 2009

EN ALGÚN LUGAR DE LA MANCHA


La prisión ocasional de Cervantes en la Casa de Medrano. Argamasilla de Alba.

La primera vez que visité la parte de La Mancha quijotesca no podía evitar en cada pueblo y en cada plaza, dejar de evocar la obra de Cervantes. Acostumbr
ado a imaginarme paisajes austeros e historias impresionantes con la lectura del Quijote, visualizar por vez primera lugares que parecían haberse detenido en el tiempo significó un gran descubrimiento y una mayor dosis aún para mi imaginación.


El patio de entrada de la casa del Caballero del Verde Gabán. Villanueva de los Infantes.

En Villanueva de los Infantes, Mati y yo, pudimos, ver la Casa del Caballero del Verde Gabán (que protagoniza uno de los capítulos del Quijote) y no podía dar crédito a aquella conversación que mantenía con su dueño - un señor mayor ex
quisítamente educado-, consistente en la similitud de lo narrado con la esencia actual del patio que da entrada a la casa.
Su dueño me comentó que intentaba que todo estuviera tal y como narró Cervantes en su universal obra y eso me pareció la mejor contribución que se puede hacer a la literatura cervantina.
Aquel pueblo de la provincia de C
iudad Real, que lleva a gala ser uno de los más presentes en la obra de Cervantes, no dejaría de ofrecernos satisfacciones ya que allí reposan los restos de uno de los escritores más ilustre y brillante de las letras hispanas: Francisco de Quevedo y Villegas. De hecho, en la mayor iglesia - en la Plaza Mayor- de esta población están sus restos y en esta localidad pasó sus últimos días, en un austero cuarto, cuya recreación es evocativa.


La última morada de Quevedo. Villanueva de los Infantes.


Que se posibilite la fusión entre la historia y la realidad es un verdadero hallazgo.

En aquel primer viaje continuamos la ruta quijotesca preestablecida y gracias a que estudios detallados han logrado ir localizando parte de los lugares citados enigmáticamente en El Quijote, pudimos ir visitando lugares claves. En Argamasilla de Alba, no lejos de la autovía que une Andalucía con Madrid, pudimos conocer una de las moradas obligadas del escritor de Alcalá de Henares: la Casa de Medrano, cuya bodega sirvió de prisión espontánea a Cervantes, siempre abonado a pendencias diversas. A aquella bodega bajamos y pudimos hacernos una idea del lugar donde sostienen algunos eruditos fue comenzado El Quijote. Y, aunque, casi siempre es la literatura, y no la realidad, la que nos hacer viajar a lugares imaginarios no pudimos resistirnos ver el decrépito estado de lo que según la tradición fue la casa del Bachiller Sansón Carrasco en este típico pueblo manchego, totalmente vinculado a Cervantes y su obra.
Igualmente visitamos Alhambra, en cuyos vastos campos pudieron celebrarse las Bodas de Camacho, y no dejamos de visitar Pueto Lápice, en cuya Venta -todavía
establecimiento hostelero-,se sostiene, se manteó al bueno de Sancho y fue "ordenado" D. Alonso Quijano, caballero.
Igualmente sabíamos que visitando El Toboso no encontraríamos a la amada de D. Alonso Quijano, Dulcinea, pero sabíamos que no podíamos dejar de pasar esa oport
unidad y sentirnos parte de esa historia universal.

Mucho disfrutamos de aquel viaje. Por eso en este segundo la agenda era distinta.
Sin tener tan presente a Don Quijote, en esta ocasión volvimos a sumergimos en el interior de tierras manchegas, siendo inevitable parecer percibir en el horizonte a un tipo largirucho con lanza montado en raquítico caballo y a un e
spañol de bien rechoncho y embrutecido a lomos de un inocente y cansado asno. Esa imagen podría estar totalmente asociada al rojizo paisaje manchego, aunque ahora la idea era ver lugares, igualmente míticos, pero por distintos motivos. Como es el caso de las Tablas de Daimiel.




Las Tablas de Daimiel.

Y he de decir que para nada me ha defraudado esta nueva visita a la Mancha.
Uno siempre conserva en la mente los lugares literarios e históricos, sabedor de que son pocas las ocasiones en las que la realidad coincide con la imaginación.
Sin embargo, en muy raras ocasiones lo imaginado con la lectura se presenta ante los ojos en la realidad. En pocas ocasiones ocurre esto, pero cuando ocurre la satisfacción es infinita.
Y aunque cambien los tiempos, todo esté contaminado por el turismo de masas, aunque delante de un monumento insigne uno encuentre aparcado un cuatro por cuatro, siempre habrá lugares que podrán bailar con la imaginación. Y de esos pocos lugares, La Mancha quijotesca está entre ellos.

11 comentarios:

  1. Una de mis tierras preferidas, por la inmensidad de su paisaje y la nobleza de su paisanaje.

    ResponderEliminar
  2. Querido amigo, ha narrado Ud su viaje con exquisited Cervantina; Gracias por acercarnos a esa preciosa región y a esos rincones tan representativos.
    Reciba un fuerte abrazo de su fiel escudero, y póngame a los pies de su bella Dulcinea, que seguro ha disfrutado de ese maravilloso viaje.

    Fdo. El Compae del Toboso

    ResponderEliminar
  3. Seguro que todo va unido: inmensidad de su paisaje y nobleza de sus gentes. Gente de trato directo límpido.

    Excelsas palabras fiel escudero.
    Espero que Ud., algún día emule este sin par viaje acompañado de su Dulcinea y retoños. Me ofrecería de guía si hiciera falta y te adentraría por recónditos lugares quijotescos para acabar con buenas viandas y buen vino en la Venta donde atendía Maritornes, aquella moza asturiana visca y bruta como ella sóla.

    ResponderEliminar
  4. Siempre me interesa saber qué opinan los foráneos acerca de mi tierra. Me alegro de que os haya gustado, sobre todo si habéis ido de la mano del noble caballero Alonso Quijano. Para otra vez, visitad Almagro (si es que no lo conocéis) y las lagunas de Ruidera, donde se encuentra la Cueva de Montesinos, en la que D. Quijote se aventuró sin miedo y pudo presenciar alguna que otra maravilla.
    Por otra parte, la gastronomía es, en su humildad, variada y apetecible. Un saludo. Roderick.

    ResponderEliminar
  5. Amigo Roderick, por no extenderme en la entrada -sería interminable enumerar las cosas buenas de tu tierra- no cité las Lagunas de Ruidera y, cómo no, esa mítica Cueva de Montesinos, donde se produjeron prodigios y a la que acudí en una visita anterior. Tampoco hablé de Almagro que he visitado en dos ocasiones: en la anterior visita y en esta última. Algún día me gustaría hablar de todo eso, sin duda.
    Habitas en tierra privilegiada.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  6. Estimado José Antonio:

    Un relato viajero, excepcional. Has dejado en muy buen lugar todas estas visitas que habéis realizado, y especialmente en cuanto a las similitudes con el paisaje y las descripciones quijotescas.

    Ciudad Real es esa provincia tan llana y solitaria, que sólo nos evoca un paso obligado cuando nos dirigimos hacia Madrid.
    Y es que sus riquezas están aún, muy pendientes de ser explotadas.
    Toledo (ciudad y provincia) sí que las conozco, un poco más. Una maravilla entre las maravillas.

    Me has dejado con las ganas de más Ciudad Real. Como esas evocaciones que el Quijote hacia pensando en Dulzinea.

    Un abrazo. Toni Sagrel.

    ResponderEliminar
  7. Y mal que se tiene que comer por esas posadas... Me atrae esta tierra desde hace tiempo, pero por falta de planificación he pospuesto esa visita. Me apetece conocer Ciudad Real y pueblos que mencionas; Toledo ya lo conozco y me parece una de las ciudades más bellas del mundo.

    Por otro lado, en clave corredora, necesito hacerte una cuestión: ¿dónde te hiciste las plantillas correctoras de pisada? Necesito urgentemente hacérmelas. Ya he pedido cita en un podólogo de Granada, un poco a ciegas, necesitaría que me orienases en cuanto a precio de la visita y plantillas.
    Resulta que entre el fisio y el traumatólogo me han alarmado, y es que la raíz de mis dolencias de espalda, sóleo derecho y rodilla izquierda está en la longitud de mi pierna derecha: más de 1 cm menos que la izquierda. Resultado: columna peligrosamente desviada y unos pinchazos en la espalda que ríanse los viejos. Vamos, que necesito crecer un cm y en condiciones.

    SALUDOS

    ResponderEliminar
  8. Vaya repaso. Esa zona tiene una magia muy especial, quizá por eso se sale de las rutas más trilladas. Yo disfruté mucho en el viaje que hice por allá y tu estupenda prosa me ha traído de vuelta tan gratos momentos

    ResponderEliminar
  9. Toni, os aconsejo un viaje por tierras quijotescas, porque suelen dejar muy buen sabor de boca; sabor a algo muy natural y puro, que seguro te satisfará. Saludos

    Javi, si os decidís a hacer un viaje por esa zona, te puedeo asesorar con detalles.
    Sobre lo de la plantilla, te cuento.
    Existe la posibilidad que te las recente un traumatólogo, como ocurrió en mi caso. Me recetaron unas básicas y yo pagué el resto (sobre un cincuenta por ciento).
    En Granada existe una ortopedia que te hace un análisis de pisada en una cinta y en función de la pisada te fabrica las plantillas. Se llama Vázquez si no me falla la memoria y suele hacer mediciones de pisadas en las carreras del Circuito. La ortopedia está enfrente del Paballón Antiguo del hospital Clínico de Granada. Si encuentro el teléfono te lo mando por SMS. Cuídate y no fuerces.

    Jesús: Realmente cuando visitas esa zona vienes renovado. Como bien dices, salir de las rutas más trilladas es fantástico. Es excepcional que tengamos tan a mano la memoria viva de nuestro autor más universal. Gracias por tus palabras amigo.

    ResponderEliminar
  10. estupenda entrada.
    no mas que decir.

    ResponderEliminar

Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

EL TEMPLO ROMÁNICO (MICRORRELATO)

EL TEMPLO ROMÁNICO F ue extraordinario que en la pequeña aldea, que constaba de ocho o diez casas y una tienda -que era al mismo ti...