viernes, 31 de octubre de 2008

LA REINA HABLA


Por supuesto que hablaré del "affaire" de la reina -no es un error gramatical: yo siempre lo escribo con minúscula, porque para mí -que no tuve ocasión de votar la Constitución española, es algo minúsculo-. Pero más allá del bombo que se le está dando al asunto en estos días, quisiera decir algunas cosas: siempre que pueda hablaré mal de la monarquía, porque no la aguanto, no la comprendo y porque me parece un abuso en toda regla. Y, además, porque soy republicano hasta la médula. Y aunque sé que voy contra corriente en este mediático mundo parcial e interesado, en el que los apoyos a la corona por todos los estamentos oficiales me parecen sonrojantes y cínicos, siempre lucharé con la palabra por evitar que esta gente siga viviendo del cuento y, además, dotándose de privilegios a costa del erario público sin que nadie me haya explicado el por qué de muchas cosas: ¿Porque son de origen divino? ¿Porque son de sangre azul? ¿ Porque tienen más cara que espaldas? Y ahora, la más monárquica de todos ellos, la elegida por los dioses del olimpo, la nacida para reinar, la denostada en Grecia pero admitida en España, acaba de hacer unas declaraciones que han levantado ampollas, algo de lo que me alegro porque por esa vía no hará falta seguir proclamando una república: ellos se encargarán poco a poco de traérnosla, con el infinito apoyo de doñaletiziarepublicananarizoperada. En fín, que también uno es jurista de formación y quisiera analizar con la Constitución en la mano esta cuestión, con mayor objetividad posible.

TÍTULO II DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA: LA CORONA

Nuestra Constitución de 1978, dentro de ese Título II, dedica a la reina el artículo 58 en estos términos:
La Reina consorte o el consorte de la Reina no podrán asumir funciones constitucionales, salvo lo dispuesto para la Regencia (institución que funciona en supuesto de minoría del edad del Rey).
Nada más dice la Constitución de la Reina -excepto a una referencia indirecta relacionada con la tutoría-. Los demás artículos de este título II están dedicados principalmente al Rey, y muy pocos al Príncipe heredero.
Ahora bien, lo único claro jurídicamente hablando es que la reina no puede asumir funciones constitucionales, luego, ¿son funciones constitucionales opinar sobre asuntos que están tratados en las normas aprobadas por las Cortes Generales, verdaderas representantes de la soberanía popular? Evidentemente, no. Sin embargo dicho esto, los artículos dedicados al Rey, en mi opinión, pueden ser aplicados de forma analógica a la reina, toda vez que siéndoles aplicados al rey, como Jefe del Estado, que sería la máxima expresión jurídica, es defendible que pueden aplicársele a su consorte. En ese sentido, el artículo 61.1 de la Constitución dice textualmente:
El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar la Constitución y las Leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas.
Se podría pensar que la reina con sus manifestaciones no ha sido demasiada respetuosa con los derechos y con las leyes, al opinar que no entiende que sea matrimonio lo que está proclamado en una ley aprobada en Cortes Generales, algo que guste más o guste menos fue aprobado por el Poder Legislativo, verdadero representante de la soberanía popular, que reside en el pueblo español.
Pero otros dirán que no se le puede negar el derecho a opinar, negar esa libertad de expresión que proclama el artículo 20. El debate, por tanto, está servido. Jurídicamente no existen, en mi opinión, respuestas concretas.

Ahora bien, una vez vista esta cuestión desde la óptica jurídica más fría y objetiva posible, opino a nivel personal que a la reina no le es posible deslindar su condición de reina consorte de la de ciudadana. En realidad, ella no es ciudadana en el sentido estricto del término. Su función le excluye de serlo. Para ser ciudadana tendría que despojarse del hábito de reina, siendo incompatibles ambos atributos. Si incidimos en esto último, las manifestaciones que ha expresado en el libro de Pilar Urbano, en mi opinión son totalmente inadecuadas, porque jamás se podrán considerar opiniones de una persona sin prerrogativas constitucionales. Pero si quiere opinar está en su derecho, siempre que renuncie al privilegio que la Constitución le otorga.
Y es que, sinceramente, me parece deleznable que esta gente quiera tener todos los privilegios que puedan y algunos más y al mismo tiempo no quieran asumir sus limitaciones que tienen como miembros de la Casa Real y que, en mi opinión, les impone la Constitución española de 1978.

jueves, 30 de octubre de 2008

LA FILA


Ocho y cuarto de la mañana. Junto a los jardines del Triunfo, en el centro de Granada, observo un grupo numeroso de personas en fila, extraño desde luego a esa hora de la mañana, en la que suele ser habitual ver a la gente ir a toda pastilla a sus puestos de trabajo o lugar de estudio. Estarán dando algo, pensé. Y, efectivamente, un periódico gratuito, 20 minutos, repartía junto al ejemplar diario un nosequé de chicles en promoción. Y allí estaban pacientes, esperando su turno, atosigando a la chica que reparte los periodicos, que no daba abasto, allí estaban, decía, desde amas de casa hasta ejecutivos engominados y con cartera en mano. Sorteé la fila y seguí de largo, pero seguí pensando en lo que había contemplado cuando enfilaba Gran Vía, en dirección a mi oficina.
Pensaba que la mayoría de esas personas que esperaban allí pacientemente hacen invariablemente dos cosas todas las mañanas. Primera, no perder ni un minuto para recoger el periódico gratuito - y de ahí la pericia de los repartidores en entregar cientos de ellos en poco rato-. Segundo, ir abriéndose camino a empellones por la calle, en el autobús, o en alguna cola de un organismo oficial. Y sin embargo, allí estaban, pacientes, esperando que les entregaran un bolsa de chicles que probablemente en el mercado no llegué a un euro. Y pensaba también que así somos de ruines al mismo tiempo que borregos. En esas circunstancias quienes estaban en la cola habían derogado toda la prisa que habitualmente llevan por la mañana. Suelen utilizar formas bruscas si el chico o la chica de la cafetería tarda cinco segundos en servirles el café o se violentan con el chófer del autobús de línea si se entretiene con una maniobra que no consideran necesaria, pero tratándose de recibir algo gratuito -de valor nimio- todo se deroga.
Por tanto, hablamos también de borreguismo. Probablemente muchas de esas personas que estaban allí en fila, se detuvieron porque había gente que se detenía. Observaban que entregaban algo gratis y decidieron aguantar. La espera, para ellos, estaba justificada. Otra cuestión distinta es que esos cinco o diez minutos perdidos alguien deba pagarlos a lo largo de la mañana.

miércoles, 29 de octubre de 2008

CORRIENDO ENTRE LA LLUVIA


Hace unos días, la lluvia nos cogió corriendo. A Manolo, a Abel y a mí. Esa misma noche –no recuerdo en que blog- Manolo se refería a lo que escribía un periodista deportivo, apellidado Segurola, sobre el resumen de lo que era un partido de fútbol: veintidós jugadores ante un balón, campo embarrado, lluvia pertinaz....algo que realmente emociona y pone la guinda al deporte. Eso lo viví en campos más modestos y embarrados, sin césped, y percibía todo aquello con un protagonismo heroico, con un sentimiento épico que dotaba de sentido a aquello que hacíamos en el campo. Era portero y buscaba balones imposibles en charcos infinitos y todo ese caos me motivaba más que jugar ante el sol y en un campo seco y ordenado.
Así que recordé todo aquello y celebré leer lo comentado por Pedreira, porque era así como nos sentíamos la otra tarde, escoltados a ambos márgenes por viejos y sufridos olivos. Además, impusimos un ritmo a tren, sólido, pétreo, constante, mientras las gotas caían en nuestros rostros sin que hubiera ya posibilidad de saber si era sudor o era lluvia. Porque la lluvia y correr comparten lazos inexorables. Pertenecen al ámbito de lo ancestral que hay en el individuo, a ese recuerdo primigenio de una época en el que las cosas aún no tenían nombre y se miraban a los ojos las bestias, el hombre y la naturaleza, sin que existieran aún jerarquía en el orden de las cosas. Por eso el correr ante la naturaleza viva nos hace tan dichosos y completos.

Mientras avanzábamos por los caminos lluviosos, contemplábamos que todo transcurría como en un calidoscopio, secuencias que pasaban ante nuestros ojos, cerros que aparecían y desaparecían, campos que se ensanchaban o menguaban al tiempo que el agua chapoteaba en nuestros pies con ese sonido sordo y al mismo tiempo cercano que nos ofrece la lluvia. Sabíamos hacía donde íbamos pero no hacia donde nos dirigíamos porque podría ocurrir que no se encontrara jamás el momento de tener que detenerse. La tarde era gris y oscura y la lluvia no golpeaba con violencia, por tanto, sabíamos que los dioses no nos arrojaban sus lágrimas con inquina alguna, como cuando confabularon contra Ulises para que no volviera a Ítaca; en todo caso, lloraban de dicha, como dicen que lloran quienes no pueden soportar tanta alegría.
Creí percibir que mis compañeros de ruta, en silencio, no aceptaron de buen grado la observación que hice de volver de nuevo hacia el Pantano del Cubillas. Nos encontrábamos en algún lugar de la misteriosa ruta que siempre ha sido para mí esa carretera local de Caparacena y la tarde iba extendiendo su negro manto. A la izquierda se ufanaba soberbia la sierra oscura que preside gran parte del camino, y los árboles que componen el misterioso bosque de las estribaciones de la sierra eran las misma descripción del misterio. Entonces al mirar hacia ese bosque recordé una secuencia de hace muchos años. Solía ir a esa zona cuando llovía –así de raro era, decían mis amigos-; salía del coche y sacaba a un perro pekinés que por entonces tenía, para que jugara en libertad, mientras ajustaba a tope el volumen del reproductor para escuchar la Misa de Réquiem de Mozart. Los pocos agricultores que pasaban por la zona, miran con cierta desconfianza, aunque en el fondo yo sabía que ellos también estaban allí, buscando excusas relacionadas con sus hazas y siembras, para contemplar aquellos parajes. En eso estábamos igualados.Por eso, la otra tarde se agolparon de golpe esos sentimientos que fueron magnificados por nuestra actividad atlética.
Cuando, a nuestro pesar, terminada la ruta, ya cómodamente en casa sentía cierta inquietud al pensar que no podía ser posible que correr diera tanto a cambio de tan poco, en este mundo tan deshumanizado que no parece querer ni saber apreciar las pequeñas cosas.

lunes, 27 de octubre de 2008

CAPITALISMO HERIDO


Ese es el título del artículo que hoy publicamos en el diario Ideal. Pero no acabá ahí la cosa. La fortuna, o tal vez la intuición, ha querido que mi querido Alter, Jesús, y yo compartamos páginas, escribiendo sobre asuntos muy parecidos: la crisis, la probeza, el derrumbe del capitalismo..Por tanto, doblemente satisfechos. Me temo que lo de Álter está más que justificado con esta coincidencia: casi una página de opinión para ambos. Eso está bien.
Es posible leer ambos en la dirección electrónica pinchando en Jesús o en José Antonio. No obstante, a continuación reproduzco por completo mi artículo Capitalismo herido, para que sirva de materia a vuestros siempre ilusionantes comentarios:


Lo han dicho los líderes europeos: hay que refundar el capitalismo, que es una forma de decir que este modelo ya no sirve, pero sin atreverse a plasmar otro concepto.
Si la caída del Muro de Berlín representó el símbolo de la liquidación de todo un régimen político y económico, que aglutinaba a buena parte de países, muchos de los cuales hoy forman parte de la Unión Europea, con la hecatombe de los mercados financieros y la crisis económica cae todo un régimen económico y, probablemente, político.
Tal vez sea aún pronto para sacar consecuencias de lo que está ocurriendo con el capitalismo en el mundo, pero ya van surgiendo algunos datos, siendo uno de ellos, la avaricia y otro la falta de control de los estados. Si el estado no cumple con su principal papel de guardián a pocos asuntos más se puede dedicar, siendo la consecuencia de ello que el ciudadano se queda –de nuevo- más indefenso que nunca.
Es probable que también en estos asuntos económicos haya que buscar posturas eclécticas. El sistema socialista soviético y el de los países satélites se demostró fallido por la total intervención del estado, hasta el punto de anular completamente al individuo, y el sistema capitalista más feroz ha buscado todo lo contrario: dejar al individuo al socaire del carnívoro sistema.
Visto lo que está ocurriendo, es curioso que algunos de los gobiernos con una inclinación ideológica liberal opten por nacionalizar una parte de la banca, función asignada históricamente a las economías socialistas. Lógicamente, se han apresurado a decir que no se trata de medidas socialistas, aunque por similitud y estrategia están muy cerca de ellas.
Los sistemas políticos y económicos son ficciones que se basan principalmente en las ideas. Algunas ideas plasmadas en la realidad no han resultado coherentes, al tiempo que determinadas prácticas no obedecen a ideas previas. Tal vez haya ocurrido algo de esto último, porque no es creíble que las ideas liberalizadores hayan previsto el hipotético desplome del sistema capitalista, que es su mejor argumento.
Sea como fuere los estados ya han tomado buena nota sobre su papel fundamental. Fallido ha sido el intento de muchos países capitalistas de dejar hacer, buscando la autorregulación de la economía, sin intervención pública. Está claro que ese principio de no intervención ha convertido a millones de personas en descomunalmente avariciosas y a un número aún superior en pobres como ratas. A los primeros no les importaba ya la cantidad de dinero que se pudiera obtener fácilmente, sino comprobar cómo se podía ganar todo lo que se quisiera afilando la codicia, sin trabas estatales ni la más mínima carga de conciencia ante el atroz empobrecimiento de sus semejantes.
Pero ahora todo ese esquema siniestro parece superado, sin embargo ¿qué harán los estados a partir de ahora? En principio, no parecen estar dispuestos a que esa opción neoliberal se vuelva a repetir, si bien tampoco nadie se abrazará a un régimen socialista. Pero visto lo visto, no tendrán más opción que ser interventores en mayor o menor grado; de hecho ya están dando los primeros pasos por medio de la participación en grandes bancos semihundidos o bien nacionalizando medios financieros, como es el caso de Argentina. No obstante, está por ver qué ocurrirá con el ciudadano ante este cambio de orientación en las políticas estatales. Probablemente volverá a salir perdiendo. Como siempre.

domingo, 26 de octubre de 2008

OCHO AÑOS DE PESADILLA POLÍTICA NORTEAMERICANA



Siguen en mi mesita de noche los ecos librescos de Macmafia, un libro que que hay que leer con detenimiento y tranquilidad, casi como si se tratara de un libro de texto, porque nada de lo que ahí se dice es desaprovechable. Datos reales, escrupulosamente investigados, que hablan de la realidad misma a día de hoy. Por tanto, no me importa compartir esa lectura con otras más rápidas pero igualmente interesantes de la ficción, Un género que me interesa tanto como el de la historia, el ensayo o el del periodismo de investigación. Y hablando de este último género, me obligué a leer un libro, o al menos comenzarlo, antes de que se celebren las elecciones americanas el próximo 4 de noviembre -un martes, curiosamente-. De ese libro hablé algo en el fenecido Diario de un Corredor, un libro que adquirí hace unos meses sabiendo que lo leería meses más tarde; de hecho, lo comenzaré esta tarde de domingo, introduciéndome en su introducción para ir avanzando poco a poco.
Pero ¿por qué me interesa leer el libro ahora, estando aún vigente la Administración Bush? Me interesa porque quiero ser testigo directo a través de las palabras de James Mann de todo ese contubernio montado en torno al peor Presidente norteamericano de la historia. Un individuo que sin ideología alguna ha arrastrado al mundo hacia posiciones inconcebibles. Su miserable e interesada actuación en Irak, la provocación continúa a los descerebrados responsables del terrorismo islámico, el olvido total del más mínimo intervencionismo estatal en la economía americana, verdadero motor de la economía mundial, que ha provocado la proliferación de las denominadas hipotecas "subprime", o hipotecas de alto riesgo, desprovistas de aval y garantía alguna, el cínico equipo de colaboradores del que se dotó y de los que trata el libro: Cheney, Powell -a pesar de su catarsis última- el halcón Rumsfeld, la cínica Rice, Wolfowitz, Armitage, es decir, mala gente, lo mejor de cada casa, que no fueron nombrados por efecto de la casualidad sino designados sabiendo bien el Presidente norteamericano la impronta política y económica que quería dar al mundo y de camino lucrarse ellos mismos y sus amigos, tras ganar en el año 2001 unas elecciones, según muchos observadores, de forma fraudulenta, y perpetuarse en el poder en 2004. Ahora, por fin, se van gracias principalmente al sensato sistema político norteamericano de no permanencia en la presidencia más de ocho años.
Vendrán aires nuevos a Estados Unidos y al mundo supongo, si se confirman los muestreos y acaba ganando Barak Obama, que sería el primer presidente negro de Estados Unidos.
¿Pero cambiará algo la forma de vida norteamericana?
Hace unos días saludé a una antigua vecina, la cual tiene un hermano homosexual viviendo en Estados Unidos, pareja de un norteamericano. Curiosamente a esta pareja homosexual le formalicé un matrimonio simbólico, a petición de mi vecina, pero eso es otra historia. Decía que cuando preguntaba a esta vecina si su hermano y su pareja podrían casarse legalmente en Estados Unidos si ganara Obama, me respondía que la sociedad norteamericana sigue siendo la misma gane quien gane en las elecciones. No sé si eso será así, pero lo cierto es que no irá a peor si gana el candidato demócrata.
Por tanto, este libro, denominado Los Vulcanos (El gabinete de guerra de Bush), será de lectura obligada en estos días. Un libro, como decía, escrito por James Mann, periodista de investigación estadounidense, experto en seguridad internacional y gran conocedor de la política americana por su trabajo de corresponsal en Washington, prestando sus servicios en varios periódicos, entre otros Los Ángeles Times y el prestigioso The New Republic.
La historia determinará y analizará los últimos años de la política norteamericana, que es también, en parte, la del resto del planeta. Que la crisis económica mundial por la que atraviesan los países desarrollados y la impronta del terrorismo islámico tenga que ver con los ocho años de Bush es la incógnita a conocer. Mientras tanto espero que la lectura de este voluminoso ensayo me ofrezcan algunas respuestas.

viernes, 24 de octubre de 2008

LEER, SIEMPRE LEER


Estoy convencido, que si a lo largo del día, desde que comienza hasta que fenece, busco momentos de sosiego y tranquilidad es para sentarme a leer. Y buscar esos momentos se convierte casi en una obsesión, porque son muchos los pequeños ladrones que a lo largo y ancho del día se afanan en robarme el tiempo con miles de ocupaciones vanas y vacías. Si corro, doy el tiempo por bien empleado, igual que si veo una buena película o navego en Internet buscando información interesante; o escribo, pero bien pensado mi gran lucha siempre es buscar un rato, sentarme en mi rincon preferido y abrir un libro. Esa es mi ilusión. Esa es mi obsesión. Con eso me conformo.
Nada es igualable a eso. Contemplar como la tarde se noquea a sí misma entre el agobio de los claxon de los coches y como el trajín ataca directamente al sistema nervioso del individuo, mientras que el claroscuro de la ventana me ofrece la luz suficiente para leer. Porque leer es un ejercicio personal, un acto soberano que se ha de buscar, al tiempo que uno mismo como lector es buscado por esas páginas.
Es curioso. La lucha del hombre, desde siempre, ha sido eliminar tiempo de trabajo para prestárselo al ocio, hasta que el empuje de los tiempos convirtió lo que era para muchos un sueño en realidad. El hombre descansó tras su trabajo y disfrutó de ese ocio. Un tiempo que le fue entregado, alejado de la maldición bíblica del trabajo y que a día de hoy, lamentablemente, se ha dilapidado, con muy honrosas excepciones. Sólo ha hecho falta tirar de la cisterna para hundir en el sumidero años y años de lucha.
Ese ocio entregado, me temo, no se está aprovechando lo suficiente. El hombre - la mujer- vuelve a derrochar ese don tan preciado en programas de televisión sonrojantes, horas y horas de fútbol sin fin, para mayor gloria de incultos multimillonarios con habilidad para golpear un balón, menudencias relacionadas con el día a día o simple pérdida de tiempo, pero no se aprovecha esa gran divisa que es el tiempo disponible, en mi caso, totalmente preciada para dedicársela a la lectura, a escribir o al cine, o a correr, a quienes nos gusta ese deporte. En cambio, genéricamente prima la desesperación, la ansiedad, el aburrimiento o el consumismo atroz que desbaratan las vidas de millones de personas, que de esa manera, se convierten en pieza fácil del sistema.


miércoles, 22 de octubre de 2008

ALGO VA MAL: RUGE LA UNIVERSIDAD


Un gran estruendo de voces y pitos me hizo esta mañana asomarme a la ventana de la Gran Vía granadina, lugar donde trabajo. Se trataba de una tumultuosa manifestación de jóvenes - y jóvenas digo alguien muy progre en su día- estudiantes universitarios. Horas antes, mientras desayunaba en casa, había escuchado en la radio que había convocadas varías manifestaciones de estudiantes universitarios en varios puntos del Estado. Reivindican más fondos públicos para una universidad más pública, pero el joven líder del Sindicato de Estudiantes, en la entrevista que le hacían esta mañana Juan Ramón Lucas en Radio Nacional de España, iba más allá en sus manifestaciones. Advertía que las políticas llevadas a cabo por el Gobierno Zapatero no eran propias de un partido de izquierdas y que mucho rescate de grandes bancos y ayuda a poderosos y poca atención a las personas y al sistema educativo. Decía el joven líder que millones de personas se las están viendo y se las están deseando para llegar a final de mes, pagar sus hipotecas o simplemente tener lo necesario para vivir, mientras que el gobierno se dedica a apoyar a los bancos con el dinero de todos los contribuyentes.
Lógicamente, este universitario estaba expresando el sentir mayoritario del ciudadano de a pie, que exentos como estamos de conocimientos de alta política y alta economía contemplamos que los gobiernos apoyan en bloque a poderosos y ni siquiera reparten migajas al ciudadano, verdadero sostenedor de las arcas públicas. De hecho, algo de mala conciencian tendrán los gobiernos -o al menos algunos de sus miembros- cuando consideran que es una inmoralidad que los ejecutivos bancarios cobren las cantidades que cobran para que luego ni tengan que responder de la mala gestión financiera y deba venir el Estado de turno a sostener el agujero que han provocado. Es esa la idea que hay en la calle y eso y algunas cosas más coreaban estos estudiantes en la calle, verdaderamente cabreados. Además ya puestos despotricaban contra el sistema y me ha gustado sobremanera que la bandera que iniciaba la comitiva no fuera de sindicato alguno sino republicana, amplia y hermosa. Y mientras contemplaba esa manifestación y escuchaba esas proclamas no tenía más remedio que pensar, allí cómodamente asomado a la ventana de Gran Vía, que ya era hora que los estudiantes salieran a la calle, que ya estaban pasando cosas excesivas, que ha habido mucho sinvergüenza chupando la sangre al ciudadano, mucho político corrupto, mucho monarca viviendo del cuento, mucho montaje para que sólo vivan unos cuantos a costa de unos muchos.

domingo, 19 de octubre de 2008

REGRESANDO DE LOS INFIERNOS


Foto debida a Ana

Todo parece indicar que regresamos de los infiernos de la lesión paralizante. La cautela esta mañana en la Media Maratón de Granada era comprobar si el gemelo derecho -y eventualmente el izquierdo- respondería a la carga de kilométrica por las calles de Granada.
Correr puede se prescindible -como casi todo en la vida-, si se opta por dejar esta actividad de forma
meditada y racional, pero un retiro involuntario, no premeditado, no escogido, -como todo en la vida- podría ser el concepto más apropiado de pérdida de libertad. Se corre o se lee porque forma parte de la esencia de un individuo. Y si eso ya no es posible que ocurra ese individuo queda diezmado. Para siempre.
Por eso me refiero a ese regreso de los infiernos, si bien los vericuetos de este lugar teológico pueden ser infinitos. Como infinitos han sido esos kilómetros a los que debía enfrentarme en esta mañana granadina.

Si la existencia no es otra cosa que un lugar común hostil, correr se puede convertir en su crónico. El individuo corre porque debe hacerlo; porque está configurado para hacerlo; porque es lo natural y lo obvio; porque ha estado corriendo desde siempre; porque no debe renunciar a hacerlo. La sociedad evoluciona a un ritmo totalmente antagónico a la acción de correr. Donde correr se convierte en ocio aparecen los primeros demonios de la inactivad ¿Para qué correr? ¿Por qué correr? Si se valoran o se responden a estas preguntas con respuestas indiferentes sabremos, entonces, que el infierno existe.
El infierno existe. Existe si un individuo busca seguir la esencia de la naturaleza -correr- y no consigue hacerlo. Hablamos de la esencia de la lesión, entonces.

Que te persigan (las lesiones) no debe ser la respuesta de la naturaleza. Ésta debe responder de otra manera: agotando el petróleo, bajando la producción de vehículos, pero no desdotando al individuo de esa esencia natural. Por eso hoy debía correr la Media de Granada esta mañana.
Porque debía reinventarme. Porque tras algunos años de decisiones espontáneas que
acababan siempre en participar en carreras y entrenamientos, contemplé las llamas del lugar de Azrael. Y debía purgarme de eso sin exorcisarme. No obstante, conocía que existía la penitencia. El regreso es la penitencia. El no tener energía desde el primer kilómetro prácticamente, el ir a un ritmo por debajo de lo acostumbrado, conociendo que, incluso, ese ritmo era suficientemente alto para mi estado actual. Pensando en cada kilómetro que debía retirarme, que me producía hastío y ansiedad saber que la mayoría de los corredores parecían ir mucho más enérgicos que yo. Sabiendo que iba perdiendo fuerza a cada paso. Sabiendo que la ilusión, la alegría, la fuerza, el empuje.., que nada de eso existía. Sabiendo que la mente ante la imposibilidad de provocar dolor en los gemelos avisaba a los diversos órganos que se activaran para posibilitar la retirada. Pero ésta no llego. ¿ Por qué ? Porque soy corredor.


Foto debida a Francisco J. de www.granadafotosdefondo.com

Se abre una nueva etapa. He decidido cuidar alguna divisa, si aún la poseo. Porque no corro para ganar, corro para correr, para sentirme unido a la naturaleza, par
a no despegarme de la esencia del individuo, porque aún apostaría que llegaran los tiempos en los que el individuo debía correr kilómetros o probablemente varias días para saborear algún alimento, porque hay que volver a la dieta del paleolítico, porque hay que negar que el individuo cada vez sea más una masa amorfa, ya escasamente pensante, siempre con exceso de colesterol, siempre con un cigarro en la boca, siempre conduciendo un coche, siempre con el mando del televisor en la mano. Porque no es ese el mundo que imaginaba. Por todo eso, sé que seguiré dedicándome a correr, a pesar de la visita a las infiernos y esa obligada penitencia que, en mi caso, hoy ha sido la Media Maratón de Granada. Total de tiempo empleado 1 hora, 39 minutos y 45 segundos. Seis minutos por encima del año anterior.


Mi grupo verdoso y dos amigos corredores.

sábado, 18 de octubre de 2008

MEDIA MARATÓN DE GRANADA


Está será la cuarta vez que corra la Media Maratón de mi ciudad. Y en cuatro años han pasado muchas cosas relacionadas con el mundo del correr -y también al margen de este mundo-.
Cuando corrí la primera jamás había competido. Corría de manera relajada y sin pretensiones, principalmente, por la Vega de Pinos Puente, por Caparacena y por el Camino de la Fuente de la Bicha, que era mi zona de residencia en aquel momento.
Meses antes, un vecino de bloque, gran corredor, me animó a que corriera alguna prueba del Circuito , ¿ De qué ? -le pregunté-. Nada de lo que me indicaba me era familiar, por supuesto, pero aposté por seguir sus indicaciones porque siempre reacciono con decisión ante los nuevos retos. Además, si estaba corriendo, o lo que fuera aquello, ¿Por qué no probar? Mi vecino me indicó que estaba cerca de iniciarse el Circuito aquel año, con la célebre y clásica carrera "La Industrial", en Armilla, de tan "sólo" 10 kilómetros. Sin embargo, para mí eran quizá demasiados, porque no recordaba haber hecho más de 8 en el mejor de los casos. Por ello, cuando quienes corremos, informamos a otros que no lo hacen sobre la bestialidad de kilómetros que hacemos, deberíamos de ser prudentes.
No corrí aquella primera prueba del Circuito, ni la segunda, ni la tercera. Es más, no corrí hasta octubre: mi primera media maratón, la de Granada.
Comprendo que no es fácil tomar la decisión de correr en competición. Entre otras cosas porque se trata de prácticas que no se conocen de otra manera que no sean presencialmente. Cuando alguien te plantea correr por primera vez en competición, siempre piensas lo mismo: y si llego el último, y si no llego..Por tanto, si comenzar ya no se me iba de la cabeza ¿por qué no comenzar a lo grande?
La semana antes a correr la primera media, me alarmé: estaba ya inscrito, pero jamás había corrido más de 12 o 13 kilómetros por aquél entonces, así que sin pensarlo dos veces cogí el coche y medí un circuito que tenía exactamente la distancia de la Media Maratón: 21.097 mts. Y, posteriormente, me dispuse ha hacerlo. Aquello fue bestial. Faltaban aún cuatro kilómetros y ya hacía mía aquella mítica frase de Silvester Stallone, en el papel de Rambo. Para colmo, aquella misma noche acudí a casa de Emilio y otro amigo de forma "cariñosa" tuvo la osadía de decirme a la cara (que es lo que deben hacer los amigos, si así se denominan), que ¿cómo que iba a correr aquella distancia si tenía hasta barriga? Pero razón lo le faltaba ya que en aquel momento los digitos del peso estaban más cerca de 100 kgrs., que de 90 y si bien es verdad que no existía obesidad visible, las comparaciones con ahora son odiosas. Por tanto ¡estaba sobrado de moral y ánimo!
Y así de esa guisa corrí mi primera media maratón, en 1,51 minutos, llegando gracias a la ayuda de una barrita energética que acerté a llevar. Sufrí enormemente. Pero, he de decir, que acabé muy satisfecho ¿Ya era corredor? En absoluto, pero las dificultades y la emoción de correr una prueba de competición posibilitaron una dedicación intensa a la tarea de correr, algo que posibilitó que en la segunda media, el crono se quedara en 1 hora y 36 m., la friolera de un cuarto de hora y seis o siete kilos menos, con respecto al año anterior.
Y estando en ese crono, que para mí fue una verdadera revelación, ¿Quién no se atreve con bajar de 1,30? Casí lo conseguí al año siguiente, dejándolo en un tiempo real de 1 hora y 33 minutos y unos cuántos segundos, sin que al acabar me quedara duda alguna que al próximo año -éste- bajaría de 1,30, y por ese camino iba cuando en la Media Maratón de Sevilla-Los Palacios, rodando a 4,12, aproximádamente el mil, en el kilómetro 9 sufrí mi primera microrotura en el gemelo izquierdo, en esta ocasión.
Escribo toda esta historia, tal vez como purga y necesaria mentalización para afrontar el tiempo con el que me tendré que conformar el próximo domingo. En cuatro años, como decía, pasan muchas cosas, y si bien considero que he evolucionado mucho desde entonces, físicamente ahora no estoy dispuesto ni tan siquiera a hacer la marca del segundo año. Más vale tenerlo claro desde el principio, sin crearme falsas expectativas.

viernes, 17 de octubre de 2008

LA MEMORIA HISTÓRICA



Sospecho que la decisión judicial del juez Garzón no va a ser pacífica. Yo creo que razón jurídica no le falta porque lo ocurrido durante la Guerra Civil y durante los años de franquismo podrían ser considerados delitos de lesa humanidad al existir asesinatos, tortura y exterminio. ¿ Pero seremos capaces en nuestro país de no politizar esta decisión judicial ?
Garzón es un juez controvertido para muchos. Algunos le alaban su valentía jurídica y otros le tachan de "juez estrella". En mi modesta opinión jurídica el Juez Garzón se acoge a la Ley Orgánica del Poder Judical (Ley 6/1985, de 1 de julio), que en su artículo 4 establece lo siguiente:

Igualmente será competente la jurisdicción española para conocer de los hechos cometidos por españoles o extranjeros fuera del territorio nacional susceptibles de tipificarse, según la ley penal española, como alguno de los siguientes delitos:

a. Genocidio.

b. Terrorismo.

c. Piratería y apoderamiento ilícito de aeronaves.

d. Falsificación de moneda extranjera.

e. Los delitos relativos a la prostitución y los de corrupción de menores o incapaces.

f. Tráfico ilegal de drogas psicotrópicas, tóxicas y estupefacientes.

g. Tráfico ilegal o inmigración clandestina de personas, sean o no trabajadores.

h. Los relativos a la mutilación genital femenina, siempre que los responsables se encuentren en España.

i. Y cualquier otro que, según los tratados o convenios internacionales, deba ser perseguido en España.

Es el artículo al que se ha acogido para perseguir los delitos de lesa humanidad perpetrados por el régimen de Pinochet en Chile o por la dictadura militar en Argentina. Además España ratificó el Estatuto de Roma de 17 de julio de 1998 que es constitutivo de la Corte Penal Interncional y tiene ratificada la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Por tanto, me parece que el juez Garzón actúa de una forma inapelable y con la independencia jurídica necesaria. Lo que realmente sorprende es que no se haya actuado con anterioridad.
Ahora bien, ese asunto está en la calle y está en la agenda política de los principales partidos españoles y, lógicamente, traerá cola.




Principalmente porque ha irrumpido el asunto mediático de los restos del poeta Garc
ía Lorca, si bien hay que ir más allá de esa dato, que también es importante e icono.
Para muchos, desenterrar el pasado es poco menos que resucitarlo; pero para otros es necesario saldar las heridas que aún no están cerradas.
Durante la Guerra Civil española se cometieron delitos de lesa humanidad en uno y otro bando, pero fue el bando republicano el que puso más muertos sobre la mesa, en opinión de la mayoría de los investigadores. Lógicamente los 40 años de dictadura franquista echaron más tierra si cabe a todos esos enterramientos y la llegada de la democracia fue un ejercicio de responsabilidad de unos y otros y, por tanto, no era posible sacar a flote todo este correoso asunto. Han transcurrido ya casi 30 años desde la aprobación de la Constitución de 1978 y el dictador ya lleva 33 muerto, por tanto, no hay motivo para seguir escondiendo cadáveres en el armario o bajo tierra.
Muchos medios de comunicación han titulado a estas investigaciones judiciales como un proceso al franquismo y, en mi opinión, razón no les falta. De hecho, se intentan buscar cabezas culpables con nombres y apellidos. Algunos de estos actores (no digo imputados) aún viven. Es decir, miembros relevantes del franquismo, como es el caso de Manuel Fraga. Pero no olvidemos que nuestro monarca fue declarado heredero muchos antes que falleciera Franco y, por tanto, era alguien relevante en el franquismo. Hay que considerarlo todo, como diría Guillermo de Baskerville en el Nombre de la Rosa.



En mi opinión, se ha de hacer justicia a la II República, que fue apartada violentamente del poder que adquirió en un momento convulso de nuestra historia política española, por medio de unas elecciones municipales, que además y para colmo, siendo la ultrajada fue la que más muertos puso sobre la mesa.

miércoles, 15 de octubre de 2008

LAS CATEDRALES Y SUS MUNDOS


El vetusto y oscuro claustro de la Catedral de Ávila

Cuando supe de la publicación del libro "Las rosas de piedra", debido a la pluma del escritor leonés Julio Llamazares, no dudé en adquirirlo. Porque es un libro de viajes y porque su temática gira en torno a catedrales. Y es que éstas han sido el denominador común de un buen numero de viajes a lo largo y ancho de nuestra tierra patria. Resulta que, tanto a Mati como a mí, nos fascina la oscura estética de estos monumentos de piedra, y hemos acudido sin dudarlo a los lugares donde se erigen las más espectaculares.
Al margen de cuestiones religiosas -que poco o nada me interesan- la catedral, desde mi punto de vista, representa la historia y es testigo muro de un sinfín de pasiones encontradas. Al mismo tiempo, es la constancia y el logro de unos hombres que sin medios ni herramientas sofisticadas lograron erigir cúpulas y pilares que alcanzan al infinito; pero de todo, me fascina la construcción simbólica de muchas de ellas.


La sobrecogedora presencia de la Catedral Vieja de Salamanca

Me he sentido dichoso paseando por el oscuro y envejecido claustro de la Catedral de Ávila; o descubriendo rincones tétricos de las antiguas naves de la Catedral Vieja de Salamanca; o contemplando el enorme rosetón gótico de la Catedral de León; o admirando los afilados motivos góticos de la Catedral de Vitoria, en la cuál se ha inspirado Ken Follett para construir "Un mundo sin fin", segunda parte de "Los pilares de la tierra"; o bien impresionándome de los motivos paganos de la Catedral de Jaén. Y es que la catedral como símbolo esotérico cuenta con una importante carga emocional.



Por su parte, la quietud y el sosiego de una catedral vacía y oscura es algo inigualable, que se ha de vivir en persona y sin prisas.
Sin embargo, nunca he participado de la visión que a veces se hace de la catedral como objetivo turístico. No soporté durante mucho tiempo el aluvión de visitantes de la Catedral de Santiago, a pesar de su impactante belleza, ni la excesiva muestra de lujo de la Catedral de Burgos. Para mí este monumento religioso tiene que inspirar sosiego e intimidad al tiempo que misterio, o no es nada.


El majestuoso volumen de La Catedral de León y su impresionante rosetón.

De ahí que el libro de Julio Llamazares sea uno de los que comenzaré a leer en breve, porque sé que conectará con el concepto que tengo de este misterioso mundo. Y sé positivamente también que el oficio y la buena pluma del buen escritor leonés me arrastrará por lugares conocidos y por conocer.

domingo, 12 de octubre de 2008

NADA ES COMO NOS HACEN CREER EN MATERIA DE INMIGRACIÓN


Tengo la casi certera sospecha que nada de lo que se dice oficialmente en materia de inmigración es como nos lo cuentan.
Por motivos no graves, esta tarde acompañaba a un familiar al servicio de urgencias de un hospital. Se trata de uno de esos hospitales concertados que ofrecen una atención pública sobre todo a mutualistas de distintos sectores de la función pública española, principalmente.
Resulta que la médica que atendía el servicio de pediatría era extranjera y su acento -y su aspecto- así lo indicaba. No sabría decir si era inglesa o, tal vez, de la Europa del Este porque no fue con ella con la que tuvimos un contacto directo. Sin embargo, si lo tuvimos con un joven doctor argentino, que con su fuerte acento nos atendía. De manera que comencé a reflexionar sobre algunos aspectos relacionados con la inmigración, que no nos suelen contar nuestros políticos o los agentes sociales y empresariales en los medios de comunicación.
Según el gobierno, hay sectores laborales que no admiten a día de hoy la entrada de inmigrantes (legales, claro), tales como la construcción y otros sectores en crisis. Sin embargo, existen sectores en los que se aconseja sean cubiertos con trabajadores de otros países, principalmente, sectores profesionales como la medicina, algo que constaté esta misma tarde.
Sin embargo -y ahí surgen mis dudas-, cada día aparecen datos sobre la necesidad que tienen algunos facultativos españoles recién salidos de la facultad de emigrar a otros países como Portugal, Inglaterra o Irlanda, entre otros, ante la falta de oportunidades en España, luego ¿qué está pasando realmente ? La conclusión a la que llegaba al salir del hospital no era otra que esos dos doctores extranjeros - uno que nos atendió y la otra que vimos llamando a pacientes- cubren plazas que doctores españoles no quieren cubrir por estar mal pagadas y sobrexplotadas en cuanto a horario -de hecho, al doctor argentino el cansancio le era perceptible-.
La realidad no es como la ofrecen en estadísticas oficiales. La realidad en la calle es otra muy distinta. Nuestros gobernantes -presumo- guardan datos que la población debería conocer y mientras eso no ocurra las diferencias entre esa realidad y la mostrada en papel provocarán una fuerte fractura, que probablemente sea social, principalmente, ahora en tiempos de crisis.
Por otra parte, el paro galopante que está sufriendo España ha provocado el aumento de jornaleros españoles que buscan un salario digno en las vides francesas, al tiempo que se sigue insistiendo que es necesaria mano de obra extranjera en el campo español. Lógicamente sin datos no es posible discutir todo este complejo contrasentido. Por tanto, insisto en la idea de que la mayor obligación que tiene el gobernante español es aclarar a la población algo que le confunde.
Hace poco publicaba en Ideal un artículo referente a la cuestión de la inmigración, a raíz de la propuesta del PSOE, partido en el poder central, de posibilitar en las elecciones municipales de 2.011 que extranjeros de determinados países puedan votar y ser elegidos en estas elecciones (es decir, que tengan la posibilidad de optar al sufragio activo y pasivo), algo que claramente choca con el artículo 13 de la Constitución española, que deberá ser reformado si se sigue apostando por esta medida. Y no sé por qué - y así lo decía en el artículo- sospecho que existe una lazo sólido entre los datos no aportados sobre la inmigración y esa medida de carácter electoralista. De hecho, las nacionalidades elegidas para ese sufragio universal coinciden con las más numerosos en nuestro país (marroquíes y muchos países sudamericanos, al parecer, muy inclinadas hacia el partido en el gobierno). Sí ese lazo existe en la realidad, lógicamente, se tendrá que conocer más tarde o más temprano.

AMERICAN GANGSTER



Los diversos matices de esta película del género negro, indudablemente, la hacen distinta a sus "primus inter pares". Que esté basada en un hecho real, desde mi punto de vista, no la convierte en mejor o peor película. En todo caso, el expectador siempre podrá tener presente que esos personajes existieron y probablemente vivan en la actualidad, pero nada más. La convierte en mejor o peor película el guión, la historia, el desenlace y los personajes. Y por qué no decirlo, los personajes principales siempre están en su cota más alta, principalmente, gracias a la interpretación de los actores que los encarnan: Denzel Washington en el papel de traficante y Russell Crowe en el de poli honrado ante un panorama desolador de corrupción policial ¿Más de lo mismo? Si y no. Sí en el sentido de ser una historia ya manejada en distintas películas del género; y no en el sentido de que existen matices distintos, como decía: la historia real, la novedad del mafioso negro con estrategias propias de la mafia italiana, y la existencia de roles cambiados: virtudes públicas, vicios privados y viceversa.
Sin embargo, no me quedan claras algunas transiciones (¿Poli o fiscal?), así como tampoco el ánimo de colaboración final, sin decir nada más para no destrozar la película a quien aún no la ha visto.
En mi opinión, demasiado larga. Con un preámbulo quizá excesivo, que podría haber cedido algo en favor de un "intermezzo" y de un final más profuso en detalles.

viernes, 10 de octubre de 2008

NICHOLAS WILCOX Y EL DIVERTIMIENTO LITERARIO

Tentado está uno de volver a escribir sobre la crisis, sobre todo tras comprobar el nuevo batacazo -pero el de hoy mayúsculo- alcanzado por el Ibex-35 hispano, que hasta a mí me ha preocupado. Pero no, fiel a lo anunciado ayer -y aunque parezca que nado contra corriente, que también es cierto-, seguiré sumergido en tierras jiennenses, ahora que el tiempo de otoño acompaña, para liarnos con historias de templarios y ritos ancestrales de los que tanto atesora esta fascinante ciudad interior, que un día me impresionó cuando la contemplé desde el Castillo de Santa Catalina, sede del Parador Nacional de Turismo de esta ciudad.

Pero en fin, mejor que yo, dejemos que sea el artículo que publiqué en Ideal, no sé si hace año y medio o dos años. Un artículo que habla de todo eso, de escritores que utilizan otros nombres y de amigos escritores que descubren todo ese divertimento.


NICHOLAS WILCOX Y EL DIVERTIMENTO LITERARIO


En estos días de verano tardío donde el tiempo oscila entre lento y rápido nada mejor que el antídoto del recogimiento lector, que asume un papel como de frenada de emergencia ante la revolucionada vorágine de los meses de hastío. De ahí que aprovechen las editoriales para sacar en estas fechas una buena parte de sus novedades editoriales y los quioscos se metamorfoseen en libros por entregas, sabedoras del ralentí biológico que necesita el ser tan cansado de descansar y ya dispuesto a enfrentarse a otro tipo de medusas, de bocado más incierto.

En esa aventura de la lectura y a la espera del cambio climatológico que desdiga el tiempo tórrido una fórmula casi siempre exitosa suele ser la novela histórica, tan extendida en nuestro tiempo. Es posible que el fenómeno avasallador de ésta, como dice Pérez Reverte, no sea otro que la ausencia de enseñanza histórica en los nuevos planes de estudio. Si es cierta esa afirmación, habría que decir que bienvenida sea esa ausencia, ya que existen algunas obras de este género excepcionales, además de bien documentadas. Sería entonces como leer historia sin la rigurosidad y academicidad del ensayo, además de tener la oportunidad de enfrascarnos en una buena novela.

En ese género de novela que alude a elementos históricos, pero en este caso narrada desde el prisma de la actualidad, es probable que haya caído en las manos del hipotético lector alguna novela de Nicholas Wilcox, hispanista inglés que ha tratado en su obra los asuntos templarios de manera magistral en momentos en los cuales casi nadie escribía novelas sobre templarios. Además, existe toda una aureola misteriosa sobre la identidad del autor, descubierta, como ya sabrán, por Pérez Reverte en un famoso artículo publicado en 2002.

Esa curiosidad, o fascinación, o misterio, hace que el lector se interese por las novelas del supuesto hispanista inglés, pudiendo ser muy probable que se introduzca en la novela de título “La lápida templaría” que nació como best seller, aunque no adolece de apuntes literarios referentes a las grandes pasiones humanas de las que siempre se ha servido la novela. La sorpresa del lector irá en aumento cuando descubra que casi toda la acción que sostiene la trama transcurre en la provincia de Jaén, dejando algún espacio al Albaicín granadino, lugar donde mora uno de los personajes. Lógicamente, si no conoces el misterio que envuelve la aureola del personaje inglés, acabas por pensar que qué haces con tu tiempo y a reprocharte la escasez de conocimiento de lo que te rodea, cuando un inglés, nacido en Sudáfrica, tiene más información que tú sobre estas tierras en las que moras. Sin embargo, si has leído con antelación el artículo de Pérez Reverte, la congoja y la frustración ya no es tan grande porque sabes que detrás de la figura de Nicholas Wilcox se encuentra el escritor de Arjona - cuna de Alhamar, fundador de la dinastía nazarí- Juan Eslava Galán, ganador del premio Planeta en 1987, con la novela “En busca del Unicornio”, y antiguo estudiante en la Universidad de Granada.

Sin duda estos divertimentos son elementos que forman parte de la buena literatura, muy aconsejables en los meses en que las medusas descansan de sus voraces bocados, claro, siempre y cuando el espíritu y la mente necesiten estímulos alejados del mundanal ruido de la ciudad tras los meses veraniegos, y para ese cometido nada mejor que conocer la historia correctamente novelada en la mayoría de los casos, o magistralmente novelada en algunos otros. La novela no puede ser nunca una invención si baraja datos concretos. Es más, no puede ser jamás una invención en ningún caso, a lo sumo una mezcla de ficción y realidad, donde la realidad no es identificable y la ficción puede ser la realidad más común.

En el sentido de la ficción, que podría no ser otra cosa que alguna vida contada, o tal vez exagerada, según podría afirmar Bryce Echenique, mezclada con los datos contrastados, Nicholas Wilcox ó Juan Eslava Galán nos presenta el misterio templario y otros misterios más cercanos de la vida, de manera que el divertimiento de la literatura, sus historias y personajes, hace que el viajero literario y el real conozca ya por donde guiar sus pasos en el descubrimiento del pasado. Desde ese comienzo, entonces, ya es posible saltar en la búsqueda de una supuesta lápida que encierra el secreto salomónico del universo, o bien, visitar verdaderas obras de arte erigidas por supuestos miembros de la macro orden medieval, guerrera y religiosa. Por tanto, es posible saltar a tierras navarras para conocer la iglesia románica de Santa María de Eunate y afanarse en una mezcla de literatura y placer viajero para descubrir el Bafomet templario o el símbolo de los dos caballeros. En cualquier caso el viajero siempre descubrirá regalos para la vista y también para el sentimiento, producto de conjugar la literatura con la historia, o simplemente para poner en marcha su imaginación, pudiendo ser todo ello entrelazado admirablemente por una mente escrutadora, atenta y aislada convenientemente de la vacuidad y zafiedad en que pretenden convertir nuestros días los programadores televisivos y demás expertos en vampirismo social, el cual se extiende ya peligrosamente hacía terrenos más particulares de nuestro quehacer diario siempre solícito a interrumpir cuando ni siquiera es llamado.

miércoles, 8 de octubre de 2008

UN GORRIÓN NADA COMÚN (CASA GORRIÓN DE JAÉN)



Bien, demos un giro copernicano alejándonos un poco de los temas onerosos de los últimos post, como la crisis o películas que te invierten el alma. Hablemos de algo mucho más agradable -atención amigos jiennenses-. Comienzo desde el principio.

Hace ya dos años, justo al día siguiente de correr la media Maratón de Granada de 2006 partí hacia Jaén para participar en un curso profesional que allí se celebraba. Jaén siempre ha gustado, principalmente por motivos derivados de la literatura y particularidades propias de la ciudad, algo a lo que dedicaremos esta entrada y la siguiente. En ocasiones las ciudades penetran en el alma a través de los libros y de la buena literatura, o bien, a través de algún aspecto concreto que es lo que me dispongo a relatar en esta entrada.

A Jaén fui acompañado por un compañero de trabajo, y sin embargo amigo, con el que he acudido a distintos lugares de Andalucía, cuando nos han otorgado algún curso. Se trata de Antonio. De manera que cuando acabamos el curso en la sesión matutina, y antes de comenzar la sesión vespertina nos fuimos a la zona antigua e histórica de Jaén, en los aledaños de su impresionante Catedral renacentista, cuyas amplias naves visitamos en primer lugar. Allí comenté a Antonio el misterio que envolvía a la imagen del Santo Rostro y la existencia de símbolos paganos en la fachada de la catedral. Ilustrados y con el espíritu enriquecido y tranquilo -siempre me ocurre cuando visito una Catedral y no por motivos religiosos, precisamente-, nos dirigimos al "Callejón de los Borrachos", que es como denominan los lugareños a ese pequeño entramado de calles estrechísimas -algunas sin salida- repleta de tabernas antiguas. Nos explicó Alicia, natural y devota de su tierra, que lo de "borrachos" era fácil de suponer: nadie salía de aquel callejón sin una copa de más, algo que se cumplió a la perfección un par de horas más tarde.

La principal idea era buscar una taberna de principios del siglo XX -que sigue casi inalterable en su estructura- denominada "Casa Gorrión". No conocía esa taberna meses antes, pero los inquietos personajes de una de las novelas de Nicolhas Wilcox, "La lápida templaria", (algo de lo que hablaremos en el próximo artículo) me hablaron de aquel lugar, porque era visitado asiduamente por varios de ellos. Así que, teniendo idolatrado el lugar, gracias a la literatura, no daba crédito a mis sentidos cuando puse el primer pie allí. Y tomamos una cerveza y dos y tres y muchas más, acompañados siempre de buenas viandas. Así que cuando los efluvios alcohólicos estaban en ese momento en el que ya no te pesa el cuerpo y la mente se vuelve chispeante al par de los ojos, mi amigo Antonio, espontáneo siempre en esa situación, le dijo al "seco" pero profesional dueño de la taberna: "mi amigo escribe en Ideal de Granada y le va a dedicar un artículo a la taberna de usted". Yo, lógicamente, me quedé mudo, porque nada estaba tan alejado de mi intención, que en ese momento no era otra cosa que seguir saboreando el exquisito jamón, el exquisito queso y todo lo que iba apareciendo por la vetusta barra de madera. Cuando Antonio pronunció esa frase, mi mente enseguida comenzó a funcionar: había que pensar rápido para buscar una excusa, sobre todo después de comprobar que toda la pared estaba llena de reseñas periodisticas y artículos de escritores prestigiosos, cientos de escritos dedicados al lugar. Pero fue mucho más rápido el seco tabernero: "A ver si es cierto. Pero que no sea un artículo típico". Lógicamente, aquella frase seca y demoledora me dejó sin aliento. Ya no tenía opción ni réplica. Así que me comprometí a hacer aquel artículo, que fue publicado en Ideal Granada e Ideal Jaén y posteriormente hablé con el tabernero, temiendo que interpretara el artículo como típico. Pero no, secamente, también, me dijo con autoridad inusitada: era el artículo que tenía en mente. Enhorabuena. El buen hombre no le dio tiempo a comprar Ideal Jaén, así que un buen día que, de nuevo, sin mi amigo Antonio, volví a Jaén a otro curso, le visité y le prometí que le enviaría una copia original, porque quería colocarla también en la pared. Pero no lo he hecho aún, entre otras cosas porque me cogió la mudanza de por medio y aún no sé muy bien si ese artículo lo tengo en casa o en la de mi madre (soy un desastre para todo lo que he publicado). Así que os dejo con el artículo para vuestra consideración, tal y como fue editado.

UN GORRIÓN NADA COMÚN

Por José Antonio Flores Vera

Existen varias maneras de acercarse al mundo real, pero quizá sea el conocimiento previo e imaginado de éste el que mejor destile las sensaciones aún no conocidas. Sin duda que existen mundos previos, y de todos éstos el más evocador es el literario, ese que encorseta todas las fragancias aún por oler, todos los sabores aún por saborear o todos los objetos aún por descubrir. Desde esa aproximación es la única manera inicial de conocer lugares, personas o cosas que después pululan en el mundo físico. Es como una ensoñación en la que se representan las cosas para luego comprobar con satisfacción que son exactamente igual cuando se conocen. Algo parecido ocurrió cuando conocí “Casa Gorrión” de Jaén.

Ya había saboreado su vino añejo, comido sus fantásticos callos y olfateado su excelente jamón de la mano del medievalista de buen yantar Íñiguez y del cura arrepentido Pío Expósito, personajes ambos inmersos en la búsqueda de una lápida de origen templario – que no es más que una búsqueda interior- e increíblemente más cercanos a la realidad que a la ficción ya que es posible que de éstos algo tenga su autor, Nicolhas Wilcox, o bien, Juan Eslava Galán. De manera que entré en ese conocimiento literario de una zona de Jaén también muy literaria y penetré en el angosto callejón – al que llaman los lugareños el de “los borrachos”, dada la abundancia de tascas y bares-, del casco histórico de la ciudad del Santo Reino. Así se lo manifesté a Paco, actual regente y bisnieto del fundador de tan peculiar taberna, cuando visité el local aprovechando cuestiones profesionales y bien acompañado por mi amigo Antonio, siendo ambos muy bien guiados por el hermano de éste, Juan Carlos y su compañera Toñí. Heme, me dije, en un lugar de solera literaria e histórica. Por tanto, Paco, me gustaría escribir un artículo en Ideal sobre este lugar, le dije. Que sea personal, respondió lacónico el tabernero, y reconozco que pocas veces había escuchado una respuesta tan breve y tan intensa, además de muy literaria.

Así que por lealtad a la sugerencia lacónica del titular de tan eximio lugar, ni siquiera haré mención al jamón decenario que encerrado en una urna de cristal preside el sótano-bodega, ni tampoco a las honestas circunstancias que llevaron al bisabuelo del actual dueño a fundar el lugar. Tampoco haré mención a los excelentes manjares que es posible degustar, ni al vino de la casa cuyo sabor y presencia en el paladar es la interpretación fiel del abolengo del lugar.

De la mano de mis amigos, ya digo, me fue posible encontrar un Jaén muy literario. Una ciudad interior cargada de historias y lugares donde no es posible encontrar el turismo de masas que está acabando con las expectativas del verdadero viajero, buscador de rincones. Y quizá por ese motivo sea tan mágico “Casa Gorrión”, inmerso en esta zona tan peculiar de la ciudad. Este local en otra ciudad de turismo efímero aparecería poblado de rubias cabelleras y bermudas de chillones colores. Pero en Jaén, no, desde luego que no. De ahí que penetrar en la taberna sea recordar momentos más puros y auténticos, sobre todo cuando compartes barra antigua con los lugareños, mezclados con la bohemia y la savia más literaria de la ciudad, más cercana a moldes castellanos que a andaluces, por mucho que cantara el poeta a los jienenses como muy andaluces. Honestamente hablando, Jaén y la mayor parte de su provincia me evoca más sensaciones castellanas que de la ancha Andalucía.

En la taberna “Casa Gorrión” todas esas mixturas y sensaciones son posibles. Pasar de lo literario a lo cotidiano, de lo cotidiano a lo bohemio, de lo bohemio al buen comer y beber. Es uno de esos lugares que uno ya se ha imaginado cuando lo ha leído, para posteriormente, una vez visto y vivido, seguir imaginándolo, sin que la fría y desbaratadora realidad haya conseguido arrancarlo de tu imaginación calenturienta por mor de las lecturas y la ficción de los personajes.

Paco ya sabía de la trascendencia literaria de su local y de las honoríficas reseñas que le brinda Eslava Galán en su obra, pero probablemente ignora que ese trasfondo literario es el devenir obvio de una manera de entender el mundo, plasmado por él mismo en su original forma de preparar en la barra las vituallas que minutos después te va a servir o por la honda sabiduría de entender lo que inspira al viajero curioso su local.

Por todos esos motivos vividos e imaginados, mis visitas a Jaén ya tendrán siempre una razón que no solo será gastronómica.

lunes, 6 de octubre de 2008

BAILAR EN LA OSCURIDAD




En principio, consideraba que podía bastar con la referencia a esta película en la sección "última película...", pero dos comentarios - el de Jesús y el de Javi- hacen que esa breve referencia alcance mayor categoría y se traslade a toda una entrada integramente dedicada a este film de producción sueca-danesa, del año 2000. "Bailar en la oscuridad" forma parte del cine de culto. Por tanto, no vamos a encontrar en ella ningún halo comercial. No lo sé, pero probablemente no se llegó ni a estrenar en la gran cartelera española, por tanto su visionado pasa por hacerse con una copia en DVD.



Venía a decir en el lateral de la derecha que estamos ante una película distinta que ganó en el año 2000 la Palma de Oro a la mejor película en Cannes, y que al margen de los actores y actrices de reparto -la misma protagonista, la sueca Björk, que obtuvo también en Cannes el premio a la mejor actriz: David Morse, al que vimos de funcionario de prisiones de alma noble y sensible en la excelente "La Milla Verde", basada en un relato de Stephen King, junto a Tom Hanks, aunque también de poli cabrón en algunos de los episodios de más calidad de la serie House; Peter Stormare, el sádico-esquizofrénico de Fargo y la francesa Catherine Deneuve, musa de Luis Buñuel durante tantos años-. Decía que siendo grandes sus actores y actrices, lo más impactante e importante de la película es comprobar cómo te conmueve esa magistral transición del hipotético musical alegre -exento de lujos y cuidados- hacia la opción más melodramática del guión, algo que sobrevuela durante toda le película y que ni la propia música -frecuente- logra eliminar. Es más, pareciera que el musical es un grueso paréntesis que nada araña a la fuerza melodramática del film, a pesar del hondo significado que ofrece la melomanía de la protagonista y que, en realidad, es el denominador común de toda la película. Y, lógicamente, esa transición sin fisuras se debe a la maestría de un director llamado Lars Von Trier, nacido en Copenhague en 1956, del cual leo que es uno de los creadores de Dogma 95 -concepto que no conocía hasta que Javi lo citó- y que el autor creó en compañía de otros directores.


El movimiento Dogma 95 consistió en un movimiento cinematográfico que venía a significar un compromiso de los autores a encontrar la verdad profunda en sus películas siguiendo un conjunto de normas estrictas. De ahí que "Bailar en la oscuridad" esté rodada con cámara en hombro, como si de un documental realista se tratara, algo que se palpa de manera muy asfixiante en su desenlace final. Una magistral - pero dura - película. No apta para almas moñicas.

domingo, 5 de octubre de 2008

CHARLANDO DE LA CRISIS Y OTRAS PERLAS


Si hay algo que me gusta de los blog -además de escribir, claro- son vuestros excelentes comentarios. Resulta que un comentario me llevó a escribir otra entrada sobre la crisis, y tan ricos e interesantes han sido los comentarios sobre esta última entrada que merece la pena seguir hablando del tema.
Ayer estuvimos un grupo de amigos de las Verdes y respectivas parejas -al que se sumó, el abogado Jorge, amigo de Jesús y excelente persona- en una cervecería de los alrededores del Palacio de Exposiciones y Congresos de Granada, y como podrá suponer el lector, y mucho más quienes nos conozca, la velada se hizo hiperbreve y amena, abordando uno y otro tema. Casi había que hablar por turnos. Y es que ese tipo de encuentros son como la guinda real a lo que aquí mostramos virtualmente a través de los comentarios. Y, claro, hablamos de lo que escribimos en los blogs, de lo que comentamos y solemos coger al vuelo temas que aquí tratamos, igual que abordamos temas que aquí no tratamos. En fin, una tertulia en toda regla de todos con todos o unos pocos con unos pocos, para enseguida salir a la palestra del grupo y exponer ese tema tratado al alimón. Y, claro, uno de los asuntos que tal vez más salió fue el de la crisis. Hablamos sobre qué ocurrirá a partir de ahora. Jorge me comentaba que no era sostenible que cualquier advenedizo se forrara como se estaba forrando, comprando y revendiendo pisos sin exponer, además, un ápice de su patrimonio, y todo al margen del fisco y los controles públicos. Curiosamente también surgió el fenómeno del millonario traspaso de las farmacias, y llegamos a la conclusión de que este mundo que -entre todos- estábamos - o estamos - montando es un verdadero basurero poblado de intereses, lascivia, egoísmo y otras perlas del estilo. Y que estas situaciones que se han dado, pongamos, con más ahínco en los últimos diez años de nuestra historia reciente, deberían no repetirse. Hay que cambiar el modelo.
Lógicamente, aquí nadie es un ángel. Tampoco un demonio. Digamos que hay quien tiene más de ángel que de demonio, y viceversa. Pero sí, está claro que poder replantearse nuestro código ético de conducta, exponerlo y hablar sobre ello nos hace ganar enteros. Además, por los hechos se va conociendo a la gente. Unos dedican su vida a perrear y a atesorar riqueza y, de camino, hacer todo el daño posible a personas, animales, medioambiente o lo que se le ponga por medio por tal de montar un patrimonio. Mientras que otros buscamos sobrevivir, obtener un nivel de vida aceptable -por qué no-, correr, viajar, leer, ver buen cine, pasar un buen rato con los amigos, saborear el arte, conmoverse ante un buen atardecer o amanecer, emocionarse con la música o encontrar en la cultura un rincón en el que refugiarse, cosas al margen del vil metal. Pero, lamentablemente, no es ese el objetivo de muchas personas, algunos de los cuales, incluso, nos gobiernan. Es más, existe demasiada gente pensando en la forma de destruir el mundo a costa de su avaricia. Y algo de eso estaba pasando últimamente en el mundo. Por tanto, si esta crisis, tan traída y tan llevada, sirve para que volvamos de nuevo a las verdaderas raíces de la humanidad, que bienvenida sea. Y como dice Jesús, si sirve para hacer una limpia, mucho mejor.

EBOOK: RELATOS Y ARTÍCULOS DE VIAJES: ROTHENBURG

Si nadie le cuenta al hipotético lector nada sobre el pueblo de Rothenburg no habrá forma de imaginarlo a pesar de haber llegado...